
1. Demonios
1.1. Dificultad: Experta
Los Demonios son una de las subrazas más complejas de interpretar. Su comportamiento está profundamente condicionado por la cultura del antiguo Sol de Hielo y por el propósito para el cual fueron creados. Bajo la protección de la Metatrona Ana, reciben parte de la energía de su Alma, pero esta no cubre todas sus necesidades. Por ello, su propia Alma permanece parcialmente activa. Culturalmente continúan privilegiando el deber y reprimiendo sus emociones para preservar su función. Interpretarlos requiere conocer la historia de MC-WORLD y la filosofía del Islatismo.
1.2. Historia
Los Demonios son una de las últimas razas supervivientes del Sol de Hielo. Fueron creados en el antiguo universo para servir a los Siete Príncipes del Infierno, de quienes recibían la energía necesaria para existir. Esa energía sostenía su existencia mientras su propia Alma permanecía inactiva, por lo que no experimentaban conscientemente hambre, cansancio o las emociones de su Sombra y cumplían el propósito inscrito en su Espíritu.
Tras la destrucción del Sol de Hielo y la desaparición de sus creadores, los Demonios quedaron abandonados en las ruinas del antiguo Infierno, hoy conocido como La Ruptura. Privados de la fuente de energía que sostenía su existencia, su propia Alma comenzó a activarse y aparecieron el hambre, el desgaste y la experiencia consciente de sus emociones. Su Espíritu ya poseía voluntad; el cambio afectó a su conciencia y a su relación con esa voluntad.
Durante la fase Infernum del Primer Sol, la Diosa Ana descubrió La Ruptura y acogió a los Demonios bajo su protección. Compartió energía de su propia Alma para prolongar su vida, pero sin cubrir por completo sus necesidades. Por ello, el Alma de los Demonios continúa funcionando parcialmente y pueden atravesar periodos de hambre que deben atender mediante su alimentación.
Desde entonces, los Demonios continúan preservando gran parte de la cultura y organización heredadas del Sol de Hielo, convirtiéndose en los principales guardianes de la memoria del universo anterior.
1.3. Biología
- Esperanza de vida: hasta 10,000 años, la misma vida máxima que los Caídos.
- Reproducción: Sexual. Siempre que un Demonio tiene descendencia con otra criatura, el resultado es un Demonio. Los Ángeles quedan excluidos, pues no experimentan atracción ni necesidades sexuales mientras su Alma permanece inactiva.
- Alimentación: Omnívoros. Reciben energía del Alma de la Metatrona Ana, pero esta no los sostiene por completo. Necesitan complementar ese aporte comiendo y bebiendo, y pueden experimentar periodos de hambre.
- Emociones: Proceden de su Sombra y son experimentadas mediante su Alma parcialmente activa. La mayoría, además, las reprime voluntariamente para concentrarse en el cumplimiento de su propósito. Esa costumbre es distinta del estado parcial de su Alma.
- Naturaleza: Poseen Espíritu, Cuerpo y Sombra activos. Su Alma funciona parcialmente porque la energía que reciben de Ana cubre solo parte de su sustento; no se trata de un porcentaje fijo. Su voluntad procede del Espíritu y su conciencia depende de la actividad de su Alma.
1.4. Sociedad
Tras la destrucción del Sol de Hielo, el antiguo Infierno, hoy conocido como la Ruptura, perdió gran parte de su organización política. Sin embargo, los demonios aún conservan como tradición la antigua jerarquía heredada del mundo del Sol de Hielo, donde los Demonios eran clasificados según el pecado que marcó su vida anterior.
De acuerdo con la Diosa Ana, esta clasificación es considerada un vestigio del antiguo Metatrón y no determina el valor ni el destino de un demonio dentro de Caelum. Aun así, continúan utilizándola como símbolo de identidad y orgullo ancestral.
La antigua sociedad demoníaca se encontraba organizada en Nueve Círculos, que representaban los distintos pecados por los cuales un individuo había sido condenado:
- Limbo : Habitado por quienes nunca abrazaron una fe o permanecieron fuera de toda doctrina.
- Lujuria : Destinado a quienes hicieron del deseo y la pasión el eje de su existencia.
- Gula : Reservado para quienes vivieron dominados por el exceso y la satisfacción de sus propios apetitos.
- Avaricia y Prodigalidad : Integrado por quienes dedicaron su vida a acumular riquezas sin medida o a desperdiciarlas irresponsablemente.
- Ira y Pereza : Formado por quienes fueron consumidos por la violencia , el resentimiento o la indiferencia hacia sus deberes.
- Herejía : Ocupado por quienes negaron o traicionaron el propósito que daba sentido a su propia existencia.
- Violencia : Reunía a homicidas, suicidas, blasfemos y a todos aquellos que atentaron deliberadamente contra la vida o la integridad de otros.
- Fraude : Comprendía a quienes hicieron del engaño su forma de vida, incluyendo estafadores, hipócritas, ladrones, falsificadores, consejeros fraudulentos, aduladores, rufianes, adivinos, simoníacos y cismáticos.
- Traición : Destinado a quienes traicionaron la confianza de su familia, aliados, nación o benefactores.
Cada círculo mantenía una estructura militar y administrativa propia, organizada mediante los siguientes rangos:
- Huestes: Demonios de menor rango que conformaban la mayor parte de la población y del ejército infernal.
- Marqueses: Responsables de dirigir territorios habitados por las Huestes y mantener el orden dentro de sus dominios.
- Duques: Gobernantes de extensas regiones pertenecientes a un mismo círculo infernal, teniendo bajo su autoridad a varios Marqueses.
- Reyes: Máximas autoridades de cada uno de los Nueve Círculos del Infierno.
Por encima de todos ellos se encontraban los legendarios Siete Príncipes del Infierno, antiguos soberanos del Sol de Hielo y máximas autoridades del mundo demoníaco.
Tras la destrucción del Sol de Hielo y la muerte de los Siete Príncipes, el antiguo gobierno infernal desapareció definitivamente. Durante la fase Infernum, los Demonios fueron descubiertos y acogidos por la Diosa Ana. Desde entonces han podido abandonar La Ruptura e integrarse en los mundos del Primer Sol, desempeñando labores de investigación sobre la corrupción o formando parte de su ejército personal.
Dentro del roleplay, los rangos actuales no otorgan autoridad política sobre otros Demonios, sino que representan títulos de prestigio. Debido a su importancia histórica, cualquier personaje que desee ostentar uno de estos cargos deberá contar con la aprobación previa de la administración. Esto garantiza la coherencia del lore y evita la duplicidad de rangos entre personajes.
Entre las demás razas es común escuchar expresiones como «los residuos del Sol de Hielo», «los olvidados del antiguo Metatrón» o simplemente «los miserables», utilizadas para referirse despectivamente a los Demonios como los últimos supervivientes del universo anterior.
1.5. Gameplay
Interpretar a un Demonio significa asumir el papel de un personaje cuya vida gira en torno al cumplimiento de un propósito. Aunque su Alma está parcialmente activa y puede experimentar necesidades y emociones, culturalmente procura que estas no desplacen su deber. Tu aventura comienza en Bagdad, en el Jardín del Edén de Infernum, sin prestigio, cargos ni conocimientos extraordinarios adquiridos automáticamente por tu linaje.
En la vida cotidiana suelen mostrarse disciplinados, serenos y constantes. Es común que dediquen gran parte de su tiempo a perfeccionar aquello para lo que fueron concebidos, ya sea servir en el ejército de la Diosa Ana, investigar la Corrupción o desempeñar cualquier otra labor acorde con su naturaleza. No
consideran estas actividades una obligación, sino la expresión más auténtica de su propia existencia.
Por ejemplo, un Demonio creado para seducir y tentar a otros seres no percibe su comportamiento como algo perverso o inmoral. Desde su perspectiva simplemente está desempeñando la función para la cual existe, del mismo modo que un herrero fabrica herramientas o un agricultor cultiva la tierra. La satisfacción que experimenta proviene precisamente de cumplir ese propósito.
Cuando un Demonio logra adaptarse al nuevo Sol, activa plenamente su Alma y deja de depender de la energía de Ana, se convierte en un Ascendido. Este proceso amplía su experiencia consciente de las emociones, las necesidades y las decisiones propias. No consiste únicamente en cuestionar una misión: implica sostener su existencia de forma independiente y relacionarse con el propósito de su Espíritu desde esa nueva condición.