
1. Ángeles
1.1. Dificultad: Experta
Los Ángeles son seres espirituales creados por el Dios Benjamín durante los primeros años del Primer Sol. Fueron concebidos para propagar su fuego, proteger la creación y combatir toda forma de corrupción que amenace el equilibrio del mundo. Interpretarlos requiere comprender una existencia guiada por el deber, donde el servicio y la obediencia ocupan un lugar por encima de cualquier interés individual.
1.2. Historia
Los Ángeles fueron la primera creación del Dios Benjamín tras el nacimiento de Caelum, durante los primeros años del Primer Sol. Mientras la Diosa Ana daba origen al nuevo universo, Benjamín creó guardianes capaces de custodiar la Llama Eterna y proteger la creación.
Cada Ángel recibió un propósito inscrito en su Espíritu. Algunos fueron destinados a custodiar lugares sagrados; otros, a proteger comunidades, transmitir mensajes divinos u observar el mundo y a sus habitantes. Aunque sus responsabilidades son distintas, todos forman parte del orden establecido por su creador.
Los Ángeles son parte de la Llama Eterna y reciben su energía directamente del Alma de esta. Ese vínculo sostiene su existencia y mantiene su propia Alma inactiva. Cuando se habla del fuego del Primer Sol, se hace referencia a esta Llama.
Entre los antiguos Ángeles hubo Vigilantes que comenzaron a compartir conocimientos con los humanos y a establecer vínculos contrarios al orden divino. Durante la primera guerra todavía eran Ángeles. Tras su juicio y expulsión de las esferas celestiales fueron reconocidos como Caídos: su Alma quedó plenamente activa y comenzaron a ejercer libre albedrío sin depender de la Llama Eterna. De la unión entre Caídos y humanos nacieron los primeros Nefilim o Gigantes.
La rebelión y la guerra entre ángeles marcaron la historia de la creación y permitieron que la corrupción, que ya existía, comenzara a manifestarse y
propagarse por los mundos. Desde entonces, los Ángeles que permanecen vinculados al orden divino también combaten su expansión.
Los Ángeles constituyen el principal ejército de la Familia Islas y actúan como guardianes del orden divino. Las antorchas, los braseros y las llamas sagradas con los que suelen representarse simbolizan su vínculo con la Llama Eterna.
1.3. Biología
- Esperanza de vida: Eterna. Los Ángeles no envejecen mientras conserven su vínculo con la Llama Eterna. Esto no los vuelve invulnerables: pueden morir.
- Reproducción: No se reproducen. Su Alma inactiva les impide experimentar el instinto, el deseo y las necesidades que los llevarían a hacerlo.
- Alimentación: Su energía procede del Alma de la Llama Eterna, de la que forman parte. Por ello, no necesitan utilizar la alimentación de su cuerpo físico para sostener su existencia. No sienten hambre ni experimentan saciedad o placer al comer. Los alimentos y las bebidas mortales no cumplen para ellos una función nutritiva.
- Emociones: Poseen una Sombra activa, que conserva su historia y las emociones y sentimientos que nacen de ella. Sin embargo, su Alma inactiva les impide experimentarlos conscientemente. Pueden conocer y relatar su historia sin sentir un vínculo emocional con ella. Su obediencia y lealtad a la Familia Islas se manifiestan mediante el cumplimiento del propósito de su Espíritu.
- Naturaleza: Son seres de origen celestial con Espíritu, Cuerpo y Sombra activos, y Alma inactiva. Su Cuerpo existe y les permite manifestarse e interactuar con el mundo material, pero no necesitan emplearlo para obtener la energía que sostiene su existencia: la reciben directamente de la Llama Eterna. Su voluntad procede del Espíritu y se orienta al propósito para el cual fueron creados.
Nota: La Llama Eterna posee su propia Alma. Los Ángeles reciben energía de ella, lo que permite que su Alma individual permanezca inactiva. Recibir energía de un Alma ajena no equivale a tener activa la propia.
1.4. Sociedad
La sociedad angelical se organiza en Nueve Coros Angelicales, distribuidos en tres grandes esferas. Cada coro cumple una responsabilidad dentro del orden establecido por el Dios Benjamín: custodiar la Llama Eterna, preservar el conocimiento, transmitir la voluntad divina o proteger la creación.
Sus responsabilidades forman parte del propósito inscrito en su Espíritu. Su organización se sostiene en el cumplimiento de ese propósito, sin depender de ambiciones, deseos de poder o reconocimiento personal.
1.5. Primera Esfera
Son los Guardianes del Plan Divino, los Ángeles más cercanos al Dios Benjamín. Custodian su presencia, preservan el conocimiento y ejercen la máxima autoridad espiritual del Reino Celestial.
- Serafines: asistentes personales del Dios Benjamín y guardianes de la Llama Eterna. Custodian la fuente que sostiene la existencia angelical y velan por su presencia sagrada.
- Querubines: escribas del Reino Celestial. Registran la historia, preservan el conocimiento y mantienen los Libros de las Sombras y los archivos de los seres. Habitan en los Registros Akáshicos. La atención y el registro del jugador durante el tutorial corresponden al personaje encargado de ese recorrido.
- Tronos: máxima autoridad de la Jerarquía Angelical. Interpretan la voluntad del Dios Benjamín, imparten justicia y dirigen al resto de los coros.
1.6. Segunda Esfera
Son los Ejecutores del Plan Divino. Convierten las disposiciones de la autoridad celestial en acciones y coordinan la protección de los mundos.
- Dominaciones: máxima autoridad militar y administrativa de cada mundo dentro de la organización celestial.
- Virtudes: comandantes responsables de coordinar regiones, fortalezas y grandes proyectos.
- Potestades: oficiales que ejecutan las órdenes de las Virtudes y organizan la defensa frente a la corrupción y otras amenazas contra la creación.
1.7. Tercera Esfera
Son los Guardianes de la Creación. Mantienen el contacto directo con sus habitantes, observan lo que ocurre en los mundos y cumplen las misiones que les han sido encomendadas.
- Principados: guardianes militares encargados de proteger ciudades y fortalezas.
- Arcángeles: mensajeros, predicadores y guardianes de la fe de la Familia Islas. Comunican las disposiciones divinas y transmiten sus enseñanzas.
- Ángeles: protectores de los mortales y observadores del mundo. Constituyen el primer ámbito de servicio de quienes comienzan su recorrido dentro de la Jerarquía Angelical.
1.8. Gameplay
Interpretar a un Ángel significa representar a un ser cuya voluntad está orientada al propósito inscrito en su Espíritu. Su Alma permanece inactiva: no actúa por hambre, ambición, placer o sentimientos personales, sino conforme a la misión para la cual fue creado.
Tu aventura comienza en Bagdad, en el Jardín del Edén de Infernum. Tu objetivo inicial es proteger a la humanidad, a los seres vivos y al propio Jardín del Edén, preservando la paz. Observar, orientar, custodiar y responder ante las amenazas forman parte de ese servicio.
Aunque perteneces al linaje celestial, comienzas sin prestigio, grandes hazañas ni autoridad adquirida. Tu lugar dentro de la sociedad angelical se
desarrollará mediante tus acciones y las responsabilidades que recibas durante la aventura.
Un Ángel puede mostrarse disciplinado, paciente y constante. Conoce su historia y comprende su misión, pero no experimenta conscientemente las emociones de su Sombra mientras su Alma permanezca inactiva. Su lealtad se expresa mediante sus actos y el cumplimiento de su propósito.
Al crear tu personaje podrás elegir uno de los siguientes coros iniciales. Esta elección orienta tu servicio, sin concederte experiencia previa ni autoridad automática sobre otros personajes:
- Ángel: para quienes comienzan su servicio como protectores y observadores, antes de definir una vocación más específica.
- Arcángel: para quienes orientan su servicio hacia la predicación, la enseñanza de la fe y la transmisión de mensajes divinos.
- Principado: para quienes orientan su servicio hacia la protección de comunidades y las labores militares del Reino Celestial.
- Querubín: para quienes orientan su servicio hacia la escritura, el registro de la historia y la preservación del conocimiento.
Si no sabes qué camino elegir, podrás consultar al Dios Benjamín o dejar la elección en manos del azar mediante una tirada de 1D6:
- 1–2: Arcángel.
- 3–4: Principado.
- 5–6: Querubín.
1.9. Ascensos
Los ascensos no son automáticos. Representan el reconocimiento del servicio prestado al Reino Celestial y deben obtenerse mediante el desarrollo del roleplay.
Como regla general, un personaje deberá permanecer al menos un Sabbat en su rango actual antes de ser considerado para un ascenso. Su duración es de aproximadamente seis semanas, aunque puede extenderse. Durante ese periodo
deberá participar activamente y demostrar compromiso con las responsabilidades de su coro.
Los personajes que destaquen en acontecimientos importantes, campañas militares, festividades religiosas o los Juegos de Metatrón podrán ser considerados para ascender antes del periodo habitual.
Cuando exista incertidumbre sobre si un personaje está preparado, el Dios Benjamín podrá autorizar una tirada de 1D20. Esta representa el juicio del destino, pero no sustituye la decisión divina.
- 1–5: aún no está preparado.
- 6–15: el ascenso deberá esperar al siguiente Sabbat.
- 16–19: el ascenso es aprobado.
- 20: además del ascenso, recibe una bendición especial o el reconocimiento directo del Dios Benjamín.
1.10. Caminos de desarrollo
Cada vocación posee una progresión distinta dentro de la Jerarquía Angelical.
1.10.1. Camino Militar
Ángel → Principado → Potestad → Virtud → Dominación
Los miembros de esta línea se dedican a la defensa del Reino Celestial, la protección de sus habitantes y el combate contra la corrupción.
1.10.2. Camino Religioso
Ángel → Arcángel → Serafín
Los Arcángeles que destaquen por su servicio en los templos, la organización de festividades y la difusión de las enseñanzas de la Familia Islas podrán ser considerados para convertirse en Serafines, guardianes de la Llama Eterna y asistentes personales del Dios Benjamín.
1.10.3. Camino del Conocimiento
Ángel → Querubín
Los Querubines no siguen una jerarquía de ascensos tradicional. Su labor consiste en registrar la historia, preservar el conocimiento y elaborar los Archivos del Reino Celestial.
1.10.4. Los Tronos
Cualquier tipo de Ángel → Trono
Los Tronos constituyen la máxima autoridad de la Jerarquía Angelical. Únicamente existen tres Tronos, cuyos cargos se ejercen durante un Sabbat, de aproximadamente seis semanas, antes de que su nombramiento pueda ser renovado o asignado a otro Ángel.
Cualquier miembro de la Jerarquía Angelical puede proponer candidatos. La decisión final corresponde al Dios Benjamín, quien designa a los encargados de interpretar y aplicar su voluntad.
1.11. La Caída
La Caída culmina con el juicio y la expulsión de un Ángel de las esferas celestiales, tras apartarse del propósito establecido por su creador. A partir de entonces es reconocido como Caído, su Alma está plenamente activa y ejerce libre albedrío, experimentando conscientemente necesidades, deseos y las emociones de su Sombra.
Su Espíritu ya poseía voluntad. Lo que cambia es su relación con ella: ahora puede reflexionar sobre su propio rumbo y tomar decisiones que no se limiten al cumplimiento del mandato recibido.
Los antiguos Vigilantes constituyen el antecedente histórico de este proceso. Compartieron conocimientos con los humanos y establecieron vínculos contrarios al orden divino, pero todavía eran Ángeles durante la guerra. Fueron reconocidos como Caídos después de su juicio y expulsión.
Dentro de la sociedad angelical, los Tronos juzgan la ruptura con ese orden y dictan la expulsión de la Jerarquía Angelical. Tras ese juicio, la condición de Caído reúne la separación del orden celestial, la independencia de la Llama Eterna y la plena actividad de su Alma.
El Ángel deja de sostener su existencia mediante su vínculo con la Llama Eterna y comienza un camino propio como Caído. Las características de esta subraza se explican en el siguiente apartado.